
Según el IEP (Instituto para la Economía y la Paz), Francia se encuentra entre los cinco países más militarizados del mundo, por detrás de Estados Unidos, Corea del Norte, Rusia e Israel. Para medirlo, el IEP utiliza siete criterios: gasto militar como porcentaje del PIB, número de efectivos de las fuerzas armadas por cada 100.000 habitantes, volumen de armas convencionales importadas y exportadas por cada 100.000 habitantes, contribución financiera a las misiones de paz de la ONU, capacidad de armas pesadas y nucleares, y, finalmente, facilidad de acceso a armas pequeñas y ligeras. Más allá de estas estadísticas parciales, deben tenerse en cuenta otros elementos que estructuran la militarización de nuestro país.
Considerar la desmilitarización de Francia significa cuestionar nuestra historia y nuestra memoria bélica y selectiva; significa exponer y desacreditar los símbolos militaristas que nos rodean y que sirven de propaganda a favor de las decisiones militares y bélicas de Francia; significa cuestionar nuestra política de defensa, el complejo militar-industrial, la venta de armas y la disuasión nuclear, que deshonran los valores fundacionales de la República; significa abrir los ojos ante la creciente militarización de nuestra sociedad y el adoctrinamiento de las mentes. Todas estas decisiones militaristas cuestionables se toman generalmente en el mayor secreto, con muy poca transparencia y, sobre todo, sin ningún debate público ni parlamentario. En mi libro, formulo y desarrollo más de veinte propuestas para desmilitarizar Francia; es decir, para que nuestro país actúe por la paz, manteniéndose coherente con los valores de fraternidad y respeto a los derechos humanos que se supone representa.
- Inicieu sessió per a enviar comentaris